Domingo de ramos

Se celebra la entrada solemne de Jesús en Jerusalén en olor de multitudes

Se celebra la entrada solemne de Jesús en Jerusalén en olor de multitudes, las mismas que cinco días más tarde rechazarán su liberación, prefiriendo a Barrabás, y se desgañitarán gritando: “Crucifícalo, crucifícalo”.

Por eso la iglesia decidió celebrar ese minuto de gloria de Jesús y esa lucidez momentánea del pueblo que gritaba tras él: “Hosanna al Hijo de David”.

Se distingue especialmente esta fiesta por la bendición de los ramos, que son un glorioso vestigio del culto a la naturaleza.

A los ramos bendecidos este día en el exterior de la iglesia para ir luego a ella en gozosa profesión, se les atribuyen no pocas virtudes, especialmente de protección de las casas contra rayos y otras calamidades naturales, por eso los vemos colgados en los balcones de muchas casas hasta el miércoles de ceniza, en que se queman para preparar con ellos la ceniza que servirá para la ceremonia de la imposición de ceniza con el “Memento homo quia pulvis es et in púlverem reverteris: Recuerda, hombre, que eres polvo, y al polvo volverás”. Justo ahí, en esas palabras, se cierra el bello ciclo de los ramos de este domingo.

Fuente: elalmanaque
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