Velitas el 7 de Diciembre

Al igual que la entrega de los regalos el 24 de diciembre, la Noche de las Velitas es una tradición
velitas el 7 y 8 de Diciembre

Al igual que la entrega de los regalos el 24 de diciembre, la Noche de las Velitas es una tradición más impulsada por el comercio que por la religión. Según el Padre Víctor, ni siquiera pertenece a la Navidad: "La Noche de las Velitas es un nombre comercial, se institucionalizó para vender los alumbrados y el comienzo de la Navidad. Pero como fiesta Católica se trata de la Vigilia de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, declarada en 1850".
Aunque es más corto decir Noche de las Velitas, el verdadero conflicto está en que para la Iglesia no es la bienvenida de la Navidad, sino la celebración de la concepción de María por sus padres San Joaquín y Santa Ana. Por eso, nueve meses después, el 8 de septiembre es la natividad de María.

Si acaso pensaban que en la Noche de las Velitas se celebraba la concepción de Jesús a partir de la Anunciación, se equivocaron, pues ese evento lo celebra el Catolicismo el 25 de marzo.

Entre la gente del pueblo, Francisco y Juan escogieron algunas personas para que representaran a María, a José, y a los pastores; les hicieron prometer que no dirían nada a nadie antes de la Navidad, y, siguiendo el relato del Evangelio de San Lucas, prepararon la escena del nacimiento. ¡Hasta consiguieron un hermoso bebé para que representara a Jesús!
La noche de Navidad, cuando todas las familias estaban reunidas en sus casas, las campanas de la iglesia empezaron a tocar solas… ¡Tocaban y tocaban como si hubiera una celebración especial!… Pero nadie sabía qué estaba pasando… El Párroco del pueblo no había dicho que fuera a celebrar la Misa del Gallo… la Misa de Medianoche….

Sorprendidos y asustados a la vez, todos los habitantes de Greccio salieron de sus casas para ver qué estaba sucediendo… Entonces vieron a Francisco que desde la montaña los llamaba, y les indicaba que subieran donde él estaba. Alumbrándose con antorchas, porque la noche estaba muy oscura y hacía mucho frío, todos se dirigieron al lugar indicado, y cuando llegaron quedaron tan admirados, que cayeron de rodillas, porque estaban viendo algo que nunca habían pensado poder ver. Era como si el tiempo hubiera retrocedido muchos, muchos años, y se encontraran en Belén, celebrando la primera Navidad de la historia: María tenía a Jesús en sus brazos, y José, muy entusiasmado, conversaba con un grupo de pastores y pastoras, que no se cansaban de admirar al niño que había acabado de nacer… Después, cuando todos se calmaron, el sacerdote, que había sido cómplice de Francisco y de Juan Velita en aquel secreto, celebró la Santa Misa, y Jesús se hizo presente en el Pan y el Vino consagrados, como pasa siempre que se celebra una Misa en cualquier lugar del mundo.

Terminada la Eucaristía, Francisco, lleno de amor y de alegría, les contó a todos los presentes, con lujo de detalles, la hermosa historia de la Navidad, y Jesús, “luz del mundo”, llenó sus corazones de paz y de amor. Tres años más tarde, Francisco de Asís murió, dejándonos esta hermosa costumbre de hacer el pesebre todos los años, que a todos nos gusta tanto.

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